¿No debería sentirme mas llena en vez de tener ganas de vomitar vacío? cuántas veces no me he dicho o me han dicho "este amor es mío", no importa la correspondencia o la reciprocidad? honestamente, que monton de mierda.
nos engañamos y decepcionamos una y otra vez, imaginando que basta sólo con sentir algo en vez de vivirlo.
Me aburro, me canso y lloro y no paro y pienso que debería haber algo mejor.
Me imagino que debería ser más justo a pesar que no haya cánones escritos ni reglas a seguir en este tipo de casos.
No sé más que escuchar baladas tristes, llorar hasta sentir que no me queda nada, sonreír otra vez y tratar de convencerme que esto no puede ser así, que ya ha pasado demasiado tiempo y que yo ya debiese de haber conocido el amor.
No quiero dar lástima, no quiero que me consuelen.
Mentí, perdón.
Si quiero que me consuelen, pero que no me den palabras de alivio.
Que no inventen clichés, frases bellas sacadas de un libro de auto ayuda, mentiras blancas que esconden la realidad sólo para hacer como que vale la pena sufrir por nada.
Y todo por un montón de idioteces y mi mente que no para nunca de bombardearme con ideas inverosímiles.
16 de octubre de 2006
15 de octubre de 2006
Millionaire
Ok.
Lo admito.
Tengo mariposas en la guata, y me encanta.
Tengo una sonrisa que no se borra, tengo un secreto de mentira y muchas conversaciones en la cabeza.
Llámenlo primavera, soledad, necesidad, lo que quieran.
Lo que es yo, me da lo mismo.
Estoy aturdida, ilusionada, loca, loca, loca.
Lo admito.
Tengo mariposas en la guata, y me encanta.
Tengo una sonrisa que no se borra, tengo un secreto de mentira y muchas conversaciones en la cabeza.
Llámenlo primavera, soledad, necesidad, lo que quieran.
Lo que es yo, me da lo mismo.
Estoy aturdida, ilusionada, loca, loca, loca.
23 de septiembre de 2006
Voilá
Hay una pequeña ranita, no mas grande que un dedal, que habita en todos y cada uno de los seres humanos.
En el momento del nacimiento, ésta abre los ojos y se instala en la base del estómago, donde esperará alrededor de doce o trece años, para ponerse a saltar.
Primero pensamos que esta ranita salta por ningun motivo aparente. Nos vamos dando cuenta luego, que sólo lo hace en ciertas ocasiones: una sonrisa, un gesto, un roce. Nos hacemos los que no la notamos, y seguimos suavemente con el tiempo, escuchando a la ranita y llenándonos de ella cuando es prudente, e ignorándola cuando más salta.
A veces se emociona mucho y crees que llegará a tu garganta, y que alguien podrá entreverla a través de tu inestable y nerviosa sonrisa, pero aseguro que no hay nada de que preocuparse.
Esa ranita, como muchos no saben, existe solamente para tí.
Disfrútala.
En el momento del nacimiento, ésta abre los ojos y se instala en la base del estómago, donde esperará alrededor de doce o trece años, para ponerse a saltar.
Primero pensamos que esta ranita salta por ningun motivo aparente. Nos vamos dando cuenta luego, que sólo lo hace en ciertas ocasiones: una sonrisa, un gesto, un roce. Nos hacemos los que no la notamos, y seguimos suavemente con el tiempo, escuchando a la ranita y llenándonos de ella cuando es prudente, e ignorándola cuando más salta.
A veces se emociona mucho y crees que llegará a tu garganta, y que alguien podrá entreverla a través de tu inestable y nerviosa sonrisa, pero aseguro que no hay nada de que preocuparse.
Esa ranita, como muchos no saben, existe solamente para tí.
Disfrútala.
22 de septiembre de 2006
Dulce
Y al final ninguno de los dos se enteró de nada.
Él no quiso reconocer sus errores y Ella se negó a perdonar.
Se dijeron hasta luego y ambos suplantaron la segunda palabra por "nunca".
Ahora evitan calles conocidas y bancos de parque dolorosamente familiares.
Ahora ambos odian dos o tres películas, curiosamente las mismas. Tratan de no decir ciertas palabras o de no usar cierta ropa.
A Él le molesta una marca específica de colonia.
A Ella le carga escuchar una canción que antaño la hacía sonreír.
Lo que Ella nunca le dijo que Él era que era lo más perfecto que le había pasado.
Él nunca le dijo que siempre pensó que Ella le hacía recordar una felicidad que creía perdida.
Qué pena, ninguno de los dos supo.
Él no quiso reconocer sus errores y Ella se negó a perdonar.
Se dijeron hasta luego y ambos suplantaron la segunda palabra por "nunca".
Ahora evitan calles conocidas y bancos de parque dolorosamente familiares.
Ahora ambos odian dos o tres películas, curiosamente las mismas. Tratan de no decir ciertas palabras o de no usar cierta ropa.
A Él le molesta una marca específica de colonia.
A Ella le carga escuchar una canción que antaño la hacía sonreír.
Lo que Ella nunca le dijo que Él era que era lo más perfecto que le había pasado.
Él nunca le dijo que siempre pensó que Ella le hacía recordar una felicidad que creía perdida.
Qué pena, ninguno de los dos supo.
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